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25/6/10

Ashes to ashes





Where is my love... the one for me. Somewhere too far, not close enough for me to see.
Where is my love... give a clue, give me a time, show me a place. I might find you.
Where is my love... don't hide from me. I'll be good to you, I will, honestly.


Hay cosas que nunca, nunca, por mucho que pasen los años, podré comprender. Ésta en concreto además me pone de muy mala leche y me hace acumular ingentes cantidades de rencor hacia... bueno, hacia el sujeto que realiza la acción. Creo que soy una persona paciente y comprensiva, con una mente bastante más abierta de lo que este siglo podría esperar de cualquiera de nosotros, pero mira... hasta aquí hemos llegado.

Estoy harta de las personas que te dejan en la estacada. Puedo entender que no siempre podemos atender a las cosas con las que nos comprometemos. Puedo entender que existan circunstancias que escapen de nuestro control o que, simplemente, nos apetezca morirnos y no estemos pensando en los compromisos que tenemos que cumplir. Puedo incluso entender que ese día tengamos mucha, mucha pelusa en el ombligo por sacar y olvidemos lo que teníamos que hacer. En serio, entiendo cualquier tipo de excusa. Para hacerme perder la paciencia hace falta mucho más que eso.

Joder, enhorabuena. No sé cómo, ni por qué en este preciso momento... pero ya está. Ya basta. Estoy hastiada y cansada hasta el extremo. Odio ESE silencio, ése que te toca sufrir cuando alguien rompe inesperadamente los planes y ni siquiera se molesta en avisar o prevenir. Ése silencio egoísta que se burla de ti ante la poca educación que han mostrado contigo los demás. ¿Sabes qué? Te lo puedes quedar. De hecho te los puedes quedar todos.

Tengo ganas de gritar muy alto que no soy un teléfono, ni una pantalla de messenger, ni un simple nick en un juego de rol, ni un personaje inventado, ni nada de nada de eso. Soy una maldita persona, por mucho que me pese no ser un dragón retozante o una sonrisa sin gato. Y si no existe tiempo que dedicarle a un teléfono, a una pantalla de messenger, a un nick de un juego de rol, a un personaje inventado... déjame decir que entonces NO existe tiempo para mí. Y que, por tanto, no deberías pronunciar más palabras que las que sepas que puedas cumplir.

No estoy enfadada, pero no te negaré que sí profundamente decepcionada. Dolida, engañada, irritada, acumulando rencor, decidida, sincera, hasta las narices... sí, eso también. Porque siento que si yo te dijera "No one would miss me", tú simplemente me contestarias "You are right"

... y no el "I would" que Niwa, Reika, Cynthia o mucha otra gente habría pronunciado.



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Felicidades por tus dieciocho años, Karcyn. Gracias a la VH fui de las primeras en mandarte esa felicitación que te mereces hoy (me siento orgullosa de que los días aparezcan unas horas antes para mí xD). Me acuerdo que el año pasado también compartimos una conversación por tu cumpleaños, y no sabes cuánto me alegro al ver que aún hoy seguimos en contacto. En fin, recuerda: no dejes que te lleven a oscurilandia, que ya sabes cómo se pone de insufrible Shinichi cuando tiene trabajo extra.



So long, dearest.


8/10/09

Lack of Love


Estoy harta.
Me siento como Sakura persiguiendo a Sasuke. Y nunca pensé que nada que tuviera que ver con el menor de los Uchiha (aunque sólo sea como sustento de una metáfora) me molestaría, pero es así. Ha llegado el día.

Esperaba algo más que un lo siento desganado. Esperaba, al menos, una buena excusa, aunque fuera mentira. No tengo por qué sentirme mal por reprocharte tu comportamiento impropio para con cualquier persona... pero más para conmigo, hombre. Que se supone que un poquito si me deberías de querer, ¿no?
Las palabras se las ha llevado el viento, porque no me siento lo más importante en tu vida. A no ser que tengas dos vidas, porque está claro que en tu vida RL soy lo más importante empezando por la cola.
Pero como soy TONTA trago. Siempre trago. Y la típica frase de "soy despistado, pensé que te gustaba tal como era, no trates de cambiarme, blablabla...." ya no sirve. ¿Tengo que joderme yo cada vez que te olvidas de mí? ¿Es que no eres capaz de ver lo triste que es? ¿No ves lo desesperadamente triste que me resulta saber, por tu propia boca, que te habías olvidado de mí?

Ahora mismo echo en falta tener algo de VALOR, ser un poquito (por muy poquito que sea) más valiente...


Me rindo. Algo tan cruel no merece llamarse Amor.


5/10/09

Olvida



Toda la frustración parecía haber acudido en masa ante una llamada incierta. Un llanto amargo que, creo recordar, resbalaba por las paredes de mi garganta y las acuchillaba cruelmente. Era un sentimiento horrible.

Cada dos minutos trato de olvidar todos los momentos que pasamos.

Se extendía desde la punta del dedo gordo del pie hasta el último pelo de mi cabeza. Las manos me temblaban y apenas podía sostener el vaso de agua que me habían traído para que me calmase. Tal era su capacidad de infiltración que había momentos en los que no sabía quién dictaba las órdenes de mi conciencia. La rabia pugnaba por salir al exterior, por utilizar mi voz, por usurpar el control de mis extremidades, por dirigir el ritmo de mis pensamientos... pero por el momento mi estructura ósea y todos mis músculos resistían su feroz ataque. El único signo de debilidad era aquella pegajosa sustancia que me impregnaba la piel. El sudor, ahora, me parecía ácido.

Cada dos minutos una enternidad... cada dos minutos sin tocar tus manos.

La silla no aguantó más mi peso y me apremió a levantarme. Una mano se posó sobre mi hombro con fuerza, quizá con más fuerza de la necesaria debido a lo precipitado de mi gesto, pero se retiró como un animalillo asustado en cuanto de entre mis labios escapó un gruñido sordo. El vaso entre mis manos temblaba, el agua se balanceaba de un lado a otro salpicando el suelo en mi camino hasta la cocina. Un par de piernas me siguieron a una distancia prudente. Vacié el vaso en el fregadero.

Cada dos minutos pierdo la razón, me abandona la ilusión, me tropiezo y me caigo.

-Sé lo que sientes, pero... -Comenzó la suave voz de mi compañera- Ya basta, tienes que terminar con todo esto.

A ella no es que le diera igual lo que me pasase, eso lo tenía claro, pero no me comprendía en absoluto. Había sufrido tantos palos en la vida que quizá pensase que este sólo era otro más. Otro del que me recuperaría con mi habitual sonrisa, como si la huella de este fantasma se fuese a retirar con el triste amago de un gesto alegre que, en realidad, no era ni alegre ni llegaba a la altura de gesto.
Si ahora mismo mis labios esbozasen una sonrisa, sería la sonrisa más triste y más falsa del mundo.

-No, no lo sabes. Así que no hables de ello, por favor. Me esta costando muchísimo permanecer aquí sentado. Me está costando muchísimo retener... interiorizar... las cosas.

Las manos vibraron contra la superficie metálica del fregadero. Y, de repente, tras soltar aquello, tras haber descartado un sinfín de palabras para describir lo que me estaba ocurrindo, la ira desapareció. Las manos me seguían temblando, y las piernas también, temerosas de lo que vendría a continuación.
Segundos más tarde, el peso de la tristeza se abalanzó sobre mi corazón con las garras por delante. Desconozco si hizo jirones el maldito órgano, porque lo único que pude hacer durante los minutos siguientes fue llorar como una criatura. Las lágrimas goteaban con fuerza, resbalaban al ritmo de los espamos de mi pecho y lo único que se oía en la cocina eran los gemidos de dolor que era capaz de articular.
La frustración, la rabia y la tristeza iban siempre juntas de la mano.
Lo había vuelto a olvidar.

Yo lloraba sobre el fregadero, sólo en mi desdicha, recreándome en el placer funesto que otorgaban mis heridas abiertas. Tenía tantas ganas de abrazar a alguien, tantas ganas de sentir calor y quemarme...
Pero perdí el valor de decirselo a la cara, de reprocharle que siempre me hiciera lo mismo. Fallé.

Cada dos minutos cambio de opinión si me roza el corazón con el filo de sus labios

Y, sin embargo, siempre supe que si dependiese de mi corazón y de mí siempre le daría otra oportunidad.


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Pues no sé exactamente qué es esto, yo tenía preparada otra entrada bastante más alegre para hoy... pero me han dado una mala noticia (cuantas llevaré ya esta semana u.u') y los dedos se han puesto a teclear ellos solitos. En fin, es una especie de situación extraña, con personajes extraños que se lamentan sobre cosas no tan extrañas para la mayoría de nosotros. Últimamente estoy como en un... ¿bache?, pero me suele pasar cuando se dan ciertas condiciones (ajenas a mi voluntad, que conste) y es cuando mis sueños se vuelven monotemáticos y mis pensamientos terminan por desembocar inevitablemente en el dichoso temita tabú.
No es nada que no se pueda arreglar con una breve, pequeña, minúscula, charlita por teléfono... pero mi interlocutor parece estar siempre apagado o fuera de cobertura.
Una pena.




Pi... pi...pi...
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