Una de las cosas que más me gustan de Shinet es que no es sólo un gato. Ah no, hasta ahí podíamos llegar... un gato de Bilbao (¡de la misma plaza de Indautxu oyes!), jamás se contentaría con ser sólo un gato. Pía como un pajarillo, croa como una ranita y hace un par de semanas le dio por convertirse en la versión felina de un dálmata. Debe ser que la misma perra-gata que parió a Lluvia (la nueva perrita de Niwa), tuvo también a Shiny.


Como podemos observar en las fotografías, el gato obviamente hacía fuerza para que salieran más manchas y así convertirse en un dálmata completo. Luego... bueno, digamos que se cansó y no llegó a completar su transformación. Pero porque él quiso, ojo.
Otro de sus caprichos fue el de intentar emular a aquello que casi más le gusta en el mundo (lo que más le gusta soy yo, nunca lo dudeis): el salmón. Quiso convertirse en un alegre pescadito e ir directo a su cuenco para... uhm... ¿degustarse a sí mismo? Por suerte, al final cambió de idea y simplemente se metió en el congelador como un buen pescado congelado. Fuera los anisakis de un plumazo y a conservarse como Walt Disney.

Pero su transformación más exótica fue sin duda aquella en la que le dio por imitar a un boa, una de esas escamosas serpientes reptilianas horripilantes. Y es que mi gato no es sólo un gato, es un verdadero artista. Lo mismo le da por hacer la gallina y ponerse a empollar huevos ficticios que por trotar cual caballo pasillo arriba, pasillo abajo.
¡Galliniiiiiiiiiita! x3Con mi gatito polifacético es imposible aburrirse. Cuánto ingenio derrocha, cuánta creatividad y talento. Para que luego digáis que estoy obsesionada... Pues sabed que todavía me queda mucha lata que dar con Shinet. Tengo preparadas un par de entradas más para que le vayais conociendo en profundidad y llegueis a amarle y adorarle como hacemos todos los seres de esta casa (o casi todos, un 25% de la familia se muestra en estado de rebeldía). Seguría escribiendo y escribiendo y escribiendo sobre él hasta el final de los tiempos, pero desgraciadamente me mira con una cara que claramente expresa un "quiero amor", así que... voy a ir a cubrir sus necesidades.
¡Miau!
¡Miau!











