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15/7/11

A punta de espada

Texto LIBRE de Spoilers

Hoy estaba pensando en retorcidos planes de dominación mundial apacibles prados verdes y margaritas despuntando al sol, cuando, viendo lo sumamente ordenado e impecable que se encontraba mi escritorio, me he acordado de la vez que descansaba sobre él el libro A punta de espada. No me preguntéis a qué se ha debido semejante iluminación, pero lo cierto es que me ha hecho mucha gracia. Y es que, justo en ese momento, he recordado muy claramente en quién demonios estaba pensando cuando creé mi acusado injustamente de psicópata personaje de rol. Tantas alusiones al señorito Izaya Orihara me habían desconcertado (si habéis visto Durarara me entenderéis... xD), y llegué a creer que, de alguna manera, me había inspirado en semejante muchachito de veintitrés años. Pero no, qué va, qué va.

Hace ya su tiempo que me leí A punta de espada, pero es uno de esos libros que te deja tan buen sabor de boca, que cada vez que lo evocas, casi no puedes resistir la tentación de hojear sus páginas de nuevo. Más allá de la trama, que es una consecución de sucesos bien entretejidos y argumentados, me encantó el ambiente por el que se movían los personajes. ¡Y qué personajes! Hay una cosa que siempre, siempre, he admirado de los escritores... y es que sepan insuflarles esa pequeña chispa de vida que les hace nacer en este mundo (ya que los pobrecitos no dominan las nobles artes ingenieriles de la dotación de vida virtual artificial... pues qué menos, ¿no?). Y por si mi juicio no fuera suficiente (cosa que, evidentemente, es una utopía), quizá debierais saber que George R. R. Martin, el autor de ASOIAF, escribió unas palabritas recomendándolo .


El tipo de la imagen es Richard De Vier, un reputado espadachín de la Ribera que se gana la vida haciendo trabajillos con la espada. Personalmente, lo encontré un tipo muy sosegado, envuelto permanentemente en una suerte de calma exenta de frialdad, y una paciencia infinta, si uno tiene en cuenta el personajillo con el que le ha tocado vivir (y compartir cama... mmh), claro. Es la serenidad y la mano firme, porque aunque lo haga con esa sutileza suya que hasta él mismo parece ignorar, muchas de las decisiones son efectivamente tomadas (y llevadas a la práctica) por él. Puedo recordar momentos en que parece ser el dueño del lugar y momentos en los que no destaca más que la más insignificante pelusa de polvo.



Y este otro... es Alec. Un universitario de la época que se ha instalado cómodamente en la acogedora cama habitación de Richard De Vier. Os ahorraré descripciones con tan solo dos palabras sobre él: está loco. ¡Está loco! ¡Es condenadamente genial!
Ahora en serio, este es uno de mis personajes favoritos para toda la eternidad. Es totalmente impredecible y tiene una lengua... que, oh dios mío, quién la tuviera para sí. De vez en cuando (y, aparentemente, sólo por el enorme placer que le causa), se mete donde no le llaman dando su opinión única y extraordinariamente personal. El tio le da a todo, apuesta, bebe, se droga y, entonces, divaga acerca de todo lo que conoce y sabe. Richard ejerce sobre él una fascinación que le hace experimentar terribles cambios de actitud, que yo, personalmente, asocio a una fantástica bipolaridad descrita con la más genial de las maestrías.


¿Os animais a leerlo? Espadas, intrigas, yaoi, una fabulosa segunda parte... ¿acaso os han intentado vender algo mejor en lo que llevamos de verano? Seguro que no (¡el listo de turno a callar o le cuelgo!). Como en el fondo soy un ser adorable y de corazón noble y puro y todo ese blablabla os voy a dejar colgado un par de fragmentillos que, en su día, me hicieron mucha gracia. Para evitarnos spoilers tontos e innecesarios he eliminado el final de una frase, pero el texto no pierde coherencia. Además, habéis de saber que está extraído de una de las pequeñas historietas del final (esta mujer escribió tres mini historias pensando que jamás volvería a tocar a los personajes... pero no fue así jojo), así que no estropea nada.

Estaban cruzando la zona más atractiva de la ciudad, camino de las dársenas. Al otro lado del río estaba el distrito que llamaban la Ribera, donde el espadachín convivía con pillos y criminales, lejos del alcance de la ley. No hubiera sido un lugar seguro para alguien como Alec, que apenas sí sabía distinguir el filo de un cuchillo de su empuñadura, pero el espadachín De Vier había dejado claro qué le ocurriría a cualquiera que tocara a su amigo. La Ribera toleraba a los excéntricos. El alto erudito, con su desgarbado andar de estudiante y su acento aristocrático, se estaba convirtiendo en una figura conocida con el maestro espadachín. 
—Si te sientes con ganas de tirar el dinero —persistió Alec—, ¿por qué no nos consigues un criado? Necesitas a alguien que te abrillante las botas.  
—Ya me ocupo yo de mis botas —dijo Richard, dolido en su competencia—. A ti sí que te hace falta. 
—Sí —convino alegremente Alec—. Es verdad. Alguien que vaya al mercado por nosotros, que entretenga a las visitas, que encienda la chimenea en invierno, que nos lleve el desayuno a la cama... 
—Decadente —dijo De Vier—. Puedes ir al mercado tú mismo. Y ya me encargo yo de entretener a las «visitas». No entiendo por qué crees que sería divertido tener a un desconocido viviendo con nosotros. Si querías ese tipo de vida, deberías haber... —Se contuvo antes de decir lo irretractable. Pero Alec, en uno de sus bruscos cambios de actitud, que variaba como el viento sobre un estanque, concluyó jovialmente por él: 
—Debería haberme quedado en la Colina [...]. Pero ellos nunca matan a nadie... No al aire libre donde yo pueda disfrutar del espectáculo, por lo menos. Tú eres mucho más entretenido... 
Los labios de Richard se curvaron hacia abajo, intentando ocultar sin éxito una sonrisa. 
—Sólo me quieres por mi estoque —dijo. 
Muy despacio, Alec dijo:  
—Si yo fuera de esas personas a las que les gusta hacer chistes verdes, ahora estarías avergonzado.  
Richard, que no se avergonzaba nunca, replicó:  
—Qué suerte que no seas de esas personas. ¿Qué quieres para cenar?

[...]
Los nobles con encargos para De Vier enviaban sus mensajes al local de Rosalie. Pero hoy no había nada.
—Tan sólo un cretino nervioso que buscaba a una heredera.
—¡Como todos!
—Lo siento, Reg, ésta está cogida; se largó con un espadachín.
—¿Alguien que conozcamos?
—Nah... Un espadachín de cuento de hadas... Dicen que todas las chicas se han escapado con alguno, cuando en realidad es el contable de su padre.

La Gorda Missy, que desempeñaba el oficio de colchonera en el local de Glinley, rodeó los hombros de Richard con un brazo.
—A mí no me importaría escaparme con un espadachín. —Sentado, Richard le llegaba a la altura del busto, contra el que se repantigó, sonriendo a Alec al otro lado de la mesa, con las cejas provocativamente enarcadas.
Alec picó el anzuelo:
—Cuidado —dijo el alto erudito a la mujer—; muerde.
—¿Oh? —Missy le dedicó una sonrisa encantadora—. ¿Y tú no, guapetón?
Alec intentó disimular un rubor de puro deleite. Nadie le había llamado «guapetón» antes, y menos una mujer por cuya compañía tenían que pagar otras personas.
—Claro que sí —dijo con toda la frágil altanería de que era dueño—. Con fuerza.
Missy soltó a De Vier para acercarse a su alto y joven amigo.
—Oh, bien... —exhaló con voz ronca—. Me gustan los brutos. —Sus enormes brazos apuntaron como veletas al viento creciente—. Ven conmigo, encanto.
La clientela de incondicionales de Rosalie estaba extasiada.
—¡Missy, no me dejes por ese saco de huesos!
—¡Hasta luego, Alec; ya nos contarás qué tal te va!
—¡Pruébalo, chaval; a lo mejor te gusta!
Parecía que Alec quisiera que se lo tragara la tierra. Se mantuvo en su sitio, pero su altivez, de por sí mal empleada, empezaba a escapar peligrosamente a su control.
En el último minuto, Richard se apiadó de él.
—Hoy he visto una boda —dijo para toda la estancia.
—Oh, sí —dijo Lucie—; oímos que mataste a uno de los guardias. Por fin les hiciste ganarse el sueldo, ¿eh?
—Pensaba que tú no aceptabas bodas, maese De Vier. —Sam Bonner miró en rededor buscando la aprobación de su ingenio. Todo el mundo sabía que De Vier desdeñaba el trabajo de guardia.
—Y no las acepto —dijo Richard—. Esto fue después. Y no lo maté. Tim algo.
—¡No me digas! ¿Tim Porker? ¿Con el bigote a medio crecer, grandes orejas? Me dijo que se había lastimado al caerse por una escalera. Sucio mentiroso.
—Nada de bodas para Richard —dijo Alec. Había recuperado el aplomo, pero seguía observando a Missy con recelo al otro lado de la sala—. Se opone moralmente a la compraventa de herederas.
—No es que me oponga. Sencillamente, no me interesa el trabajo de hacer de guardia en una boda. Ya no significa nada, sólo son ricachones alardeando de poder permitirse espadachines para que su procesión quede bonita. No es ningún...
—Desafío —concluyó Alec por él—. Sabes, le podríamos poner música a esa frase, de tan a menudo que la dices, y cantarla por las calles como si fuera una balada. Qué suerte para los ricos que a los demás espadachines el orgullo no les impida aceptar su dinero, o no veríamos a ninguna novia llegar sana y salva a su lecho. ¿Qué recompensa ofrecen por la fugitiva? ¿Hay alguna? ¿O la mercancía ya está estropeada?
—Hay una recompensa por la información. Pero tienes que ir a la ciudad alta para cobrarla.
—A mí no se me caen los anillos por ir a la ciudad alta —dijo altaneramente Lucie—; ya he estado allí antes. Pero no sé si querría delatar a una chica que se ha escapado por amor...
—Ohh —berreó Rosalie en la otra punta de la taberna—, ¿así lo llamas?
—Hablando de dinero —dijo Alec, agitando el cubilete—, ¿alguien está interesado en una pequeña apuesta sobre si puedo sacar múltiplos de tres, tres veces seguidas?
Richard se levantó para marcharse. Cuando Alec estaba tan borracho como para enfrascarse en curiosidades matemáticas, la diversión de la velada había acabado para él. De Vier nunca apostaba.

Ahí queda eso.

10/1/11

Don't ever look back [AlmaxKanda FanFic]

Puede contener SPOILERS del manga, concretamente del capítulo 190 en adelante. No se trata de nada que pueda arruinar el argumento de la obra, pero se mencionan personajes que pueden ser desconocidos para quienes no sigan la historia del manga.
Hay leves insinuaciones de YAOI. Leed bajo vuestra propia responsabilidad. 

Lectura de derecha a izquierda y de arriba hacia abajo.

Tenía los ojos abiertos, brazos y piernas intactos, y estaba tan alerta y preparado como siempre. Me sentía relajado y tranquilo, y en aquel lugar había espacio suficiente para maniobrar. Definitivamente, aquello parecía uno de los campos de entrenamiento, y quizá así lo fuera, pero nunca lo llegué a dilucidar, porque, pese a todo, ni mis ojos lo vieron, ni mis brazos lo detuvieron, ni mis piernas me permitieron esquivarlo.
Desperté violentamente tras un buen rodillazo por parte de mi compañero de cama, con lágrimas en los ojos y el espasmódico movimiento para recuperar la posición fetal ya iniciado. Me abracé con fuerza la barriga mientras gritaba sin miramientos en lo más profundo de mi cerebro todas las maldiciones que se me ocurrían. Dolía como si me hubieran embestido con un ariete a toda velocidad, qué golpe más bruto. El líquido que se había agolpado en mis lacrimales me empezaba a escocer, así que entreabrí los ojos para poder parpadear y dejar que las lágrimas se derramaran y fueran a parar a las sábanas o a la almohada o a donde quiera que les diera por caer. Quizás con toda aquella actuación sólo estaba esperando a que él hablase y sacase a pasear esa particular forma suya de ser para poder devolverle el golpe y quedarme tan a gusto, pero no lo hizo. No lo hizo porque estaba dormido y yo pude verlo a través de mis ojos entreabiertos y húmedos.

Era la primera vez que le veía dormir. Era la primera vez que le veía actuando en consonancia con sus sueños y viviendo en aquel otro mundo al que nos decían que teníamos que ir todas las noches… o al que íbamos por fuerza todas las veces que acabábamos a golpes. El mundo al que llegábamos cuando, durante la sincronización, nos quedábamos inconscientes. En un acto reflejo agité la cabeza de lado a lado para sacudirme aquel último pensamiento; justo en este momento no me apetecía ponerme a recordar las sesiones de sincronización. La reminiscencia de ese dolor hizo que el daño provocado por el rodillazo se disipara en una especie de neblina cálida, como un pequeño torrente de sol.
La verdad era que nunca antes había visto a Yū tan… indefenso no era la palabra, pero tampoco lo era tranquilo porque hasta en sueños era capaz de pegarme y no dejar de moverse de un lado a otro. Yo ya estaba acostumbrado a que se revolviera sobre sí mismo y sobre mí mismo también, pero si continuaba incrementando la violencia de sus giros y vueltas, al final un día terminaría por separar las camillas sobre las que descansábamos. El papel que mediaba entre el plástico blanco y su cuerpo ya estaba totalmente arrugado. El mío no lo estaba tanto, pero me apresuré a alisarlo con el brazo. Era un poco incómodo dormir sobre un gurruño de arrugas.
Mientras rehacía mi trozo de cama, utilizando ahora las dos palmas para estirar mejor la tela de la camilla bajo mi cuerpo, me detuve apenas un momento para contemplar a mi compañero. Llevaba un rato quieto y no pude evitar achacarlo a un estado de coma. No era la primera vez que Yū entraba en coma y no me preocupaba demasiado, pero de todas formas quería avisar a alguien si así fuera. Quizás después me fuera directamente a la sala matriz a darles a todos los buenos días. Igual…

Durante un rato me olvidé de mi tarea. Apoyando el codo sobre la tela que cubría el fino colchón de plástico, me dediqué a observar con atención al muchacho que dormía. Yū Kanda era un niño alto de nueve años de edad. Su cuerpo era largo y delgado, como una espiga, y los músculos poco a poco comenzaban a dibujarse con impecable delicadeza sobre él. Todavía llevaba puestos los pequeños pantalones oscuros que se le ceñían bajo el ombligo y que le cubrían hasta las rodillas. El pecho estaba desnudo y yo podía fijarme en el detalle normalmente imperceptible de su respiración sobre el diafragma. Subía y bajaba con pesada lentitud, como si le costase cada bocanada de aire que se llevaba a los pulmones. Las gotas de sudor comenzaron a agolparse en sus hombros y en el nacimiento de su pecho, así que decidí incorporarme con un movimiento rápido para examinarle mejor. Me quedé allí sentado, a tan solo dos palmos del calor que irradiaba su cuerpo. 


Me sorprendió ver lo mucho que cambiaba mi perspectiva cuando observaba al chico desde arriba. Ahora podía ver bien la expresión de su rostro. Tenía las cejas curvadas, fruncidas en una mueca extraña que hacía juego con el gesto de su boca. Parecía estar apretando los dientes con fuerza; rabia, sorpresa, anhelo, desde luego yo no sabía que podría estar pasando en su cabeza. Pese a todo, Yū conservaba ese aire de indiferencia y frío en las facciones, como si alguien se lo hubiera cincelado para siempre en aquel semblante que todavía no se había desprendido de la suavidad de las curvas redondeadas de la niñez. Las gotas de sudor le bajaban por las sienes mojando su pelo oscuro. Su melena, que apenas le llegaba a los hombros, caía totalmente lisa y estaba poblada de mechones desiguales que empezaban a crecer con ímpetu, pero a mí lo que más me gustaba, sin duda, era el color. Su color era la última tonalidad de negro que podía alcanzar la cromática en la genética humana, más oscuro que la más oscura de las sombras. A veces, cuando la luz se reflejaba en su cabello, el brillo engañaba la visión titilando en forma de reflejo azul. Muchas de las ocasiones en las que nos habíamos peleado había terminado con un par de morados más por haber distraído mi atención creyendo haber atisbado uno de esos destellos índigo.

En ese preciso instante, sentí un acuciante deseo tirar de mis entrañas con fuerza. Una apremiante necesidad por memorizar el tacto de aquellas hebras que mi compañero parecía haberle robado a la noche. Me dejé llevar por la impulsividad y estiré mi mano hacia la altura de su frente. Fue entonces cuando Yū estrujó la sábana, convirtiendo repentinamente sus manos en sendos puños que atrapaban una agonizante tela.

Después, todo sucedió muy deprisa. Sin darme tiempo a pensar, mi cuerpo se movió como accionado por un resorte, huyendo hacia mi lado de la cama con un solo movimiento acelerado. Logré escurrir las piernas bajo mi propia sábana y taparme a toda velocidad con ella, arrebujándome muy disimuladamente de espaldas a él sobre mi lecho. Cerré los ojos con fuerza, pero luego recordé que sería mejor relajarlos y aparentar que acababa de despertarme. Le oí susurrar algo entre dientes, y, bastante acobardado, comencé a hacer ver como que me desperezaba. Tampoco quería forzar demasiado mi interpretación, si me descubría sería malo. Se convencería equivocadamente de que era un acosador y entonces quizás tuviese que volver a dormir yo solo. No quería volver a dormir solo. Restregué los ojos con la mejor actuación que supe llevar a cabo y pronuncié las primeras palabras que se me vinieron a la mente.

-Te estabas moviendo mucho otra vez mientras dormías.

Por lo que podía espiar a través de los nudillos de mi mano casi podría haber jurado que le pillaba desprevenido. Sin embargo, fue totalmente al revés. Es decir, fue él quien me pilló desprevenido a mí. Absolutamente, además. Todos los músculos de mi rostro entraron en tensión.

-Lo siento. ¿Te he despertado?

Le miré a los ojos. No estaba enfadado, pero tenía una expresión que me resultaba muy extraña. Una expresión que le hacía parecer lo que era, un niño pequeño. Un niño pequeño de nueve años, como yo.


No pude evitarlo, dibujé la sonrisa más sincera de toda mi existencia.



______________________________
[Editado]


Anoche, a la intempestiva hora en que publiqué mi entrada, no tuve las fuerzas suficientes para comentar mis impresiones sobre lo escrito, así que, echando mano de la magnífica herramienta de edición, voy a hacerlo ahora.

Después de pasarme un buen rato buscando imágenes que renderizar en las páginas del manga original de D. Gray-man no pude evitar sentir la tentación de seguir leyendo hasta el capítulo 202 tirando del fansub de MangaStream. Y es que de pronto, mientras buscaba por entre las páginas, reviví toda la historia de Kanda que me metí este verano durante los días que pasé en casa de Nini. Fue muy duro resistirme a la tentación, más sabiendo que el equipo de MangaStream trabaja en inglés y que sus scans son de los mejores que hay a día de hoy en estos mundos del fansub, pero tiempo atrás ya decidí que quería disfrutar del manga en papel. Tuve que hacer acopio de toda mi fuerza de voluntad para cerrar la pestañita de aquella página que me prometía adrenalina, emoción y una profusa hemorragia nasal a lo largo de los seis o siete capítulos que me quedaban por leer. Y triunfé, cerré la página y se acabaron las tentaciones malsanas. El problema, queridos y queridas amigas, es que había algo que se había quedado allí conmigo. Algo que quería salir, que quería saber, y que era lo suficientemente fuerte como para impulsarme a escribir. Y a ello me abandoné.

El verdadero empujón me llegó en forma de viñeta, la misma que podéis leer (de derecha a izquierda) al principio de esta entrada. La expresión avergonzada e indefensa de Kanda no tiene precio, así como tampoco lo tiene ese "lo siento", por muy formal que sea, que le dedica a Alma. Después de todo lo que he leído a lo largo de diecinueve tomos, de verdad que jamás pensé que la autora pusiera en su boca semejantes palabras, más teniendo en cuenta que lo que nos había mostrado de él de pequeño era una personalidad calcadita a la que tiene cuando es mayor. Por eso y porque no me hace mucha gracia modificar el argumento de las obras, pensé en ubicar mi narración entre la anterior viñeta, que nos muestra lo que Kanda está soñando (y que no diré para no hacer spoilers), y su súbito despertar en esta.

El peso de la narración recae sobre Alma, que es un niño pequeño con las aspiraciones y deseos de un niño de su edad. Después de lo que se ha mostrado sobre su carácter y personalidad de aquella época yo creo que me ha quedado algo bastante acertado, que no perfecto porque, obviamente, no fui yo quien concibió ese personaje.
En fin, creo que es un texto muy neutro y en el que no manipulo ni retuerzo la personalidad de nuestros chicos (no, esta vez no vais a necesitar hacer uso de la cuerda para colgarme sobre cualquier poste... ¿verdad?), y estoy bastante satisfecha con este "asomar la patita" por el mundo de los Fanfics. Hace muchísimo tiempo que quería iniciarme por estos lares, pero eso de ir dejándolo y dejándolo hace que las historias sobre las que pretendías escribir avancen y lo que tenías en mente dejase de valer. 

En fin, espero que hayáis disfrutado de la lectura, ya que mis perversas y retorcidas intenciones esta vez iban encaminadas hacia ese objetivo final.

12/11/10

Next target: Mastermind


-¡Beep! ¡Error! ¡NO compila!
-¡Beep! ¡Error! ¡NO compila! 
(Desperación, golpe)
-¡Beep! ¡Compila! ¡El resultado es el esperado!
Si, hay días que podrían describirse perfectamente así...

El pasado lunes empezamos la tercera y última práctica de mi asignatura cuatrimestral favorita (ejemprogramaciónejem). Muchas, muchísimas veces me he preguntado cuál sería el primer videojuego que programaría... y, aunque no es exactamente un videojuego, ahora ya tengo una respuesta: Mastermind.
La verdad es que casi me caigo de la silla cuando nuestro otro profesor de prácticas (tenemos dos, éste es el especial que solo nos da cuatro clases clave en el curso) nos comentó por encima cómo teníamos que enfocar este proyecto, porque, uhm... cómo decirlo... bueno, el caso es que nunca antes había jugado al Mastermind. Para los que, como yo por aquel entonces, no tengan ni puñetera idea de qué va el juego, podéis informaros aquí y jugarlo aquí.
Después del susto inicial y de unos cuantos ejercicios con matrices y números aleatorios con los que soltarnos, he de decir que estoy emocionada. He leído el guión de la práctica y he empezado a programarlo hasta donde mis conocimientos me han permitido, pero tengo muchas ganas de terminarlo y verlo funcionar de verdad. Y, como me apetece seguir hablando del Mastermind, voy a colgar el primer método del programa porque es muy sencillo y creo que voy a saber explicarlo bien. Este método (en general todos los métodos) hace una determinada función que nosotros hemos programado de antemano. Así, para no tener que estar escribiendo siete veces, por ejemplo, "quiero que eleves al cuadrado el valor de la variable no se cual..." en sintaxis de Java, lo que hacemos es llamar al método "eleva al cuadrado" y decirle sobre qué queremos que lo aplique (normalmente los métodos suelen contener funciones más complicadas). Tachan, lo que antes nos ocupaba veinte líneas ahora sólo nos ocupa una. Ahorramos espacio y el código es mucho más claro y legible.

Método: generaNumeroAleatorio

Los comentarios en Java se escriben mediante doble barra // ó bien barra asterisco-asterisco barra /*-comentario-*/. El código está muy, muy, muy comentado para que sepáis qué significa exactamente cada línea. Cada comentario se refiere a la línea inmediatamente posterior a él (comentario arriba, línea comentada abajo). Los colores los pongo tal y como se asignan en java.

    /*Este método genera un número aleatorio comprendido en el intervalo [1,valoresPosibles]*/
    public static int generaNumeroAleatorio(int valoresPosibles){
                    /*Almacena en una variable llamada "f", un número aleatorio decimal generado entre [0,valoresPosibles]*/
        double f=Math.random()*(valoresPosibles+1);
                    /*Le pedimos que sólo se quede con la parte entera (número sin comas) del número generado.*/
        int a=(int)f;
        /*En las tres líneas siguientes evalúa si el número generado es cero. De ser así lo cambia.*/
        while(a==0){
            f=Math.random()*(valoresPosibles+1);
            a=(int)f;
        }
        /*Una vez nuestros requisitos se cumplan, se devuelve el valor del número generado*/
        return a;
    }


Y eso es todo. Queríamos un número del intervalo cerrado [1, valoresPosibles], así que sólo teníamos que generar números aleatorios y decirle que si generaba un cero lo descartase y volviese a generar otro número aleatorio.


Oh, btw... sólo hay dos lenguas que me resultan tremendamente apasionantes. Puede que la primera ocupe ese lugar privilegiado porque la mayoría de los lenguajes de programación se escriban así, porque sus construcciones idiomáticas resulten apasionantes o porque resulte Descaradamente Genial en labios de Brian Kinney... pero, sea como sea, el inglés es definitivamente la lengua más cool y sexy del mundo. Seguida de cerca, claro está, por el fluido japonés que emana de los labios de Orihara Izaya y compañía...



1/11/10

¿Tú no sabes hacer magia?


Pues yo sí. Yo sé hacer magia sirviéndome de mis dedos.
No sé cuándo, cómo o por qué exactamente empecé a interesarme por la programación. Pero sí sé que cuando termino de programar algo que sé que sirve para hacer otro algo, experimento una sensación increíble. El simple hecho de pedirle a una cosa inanimada que cobre vida por un instante y realice la tarea que le estoy pidiendo me resulta asombroso. Y más asombro aún me resulta ver que no hay huecos, fallos y que contempla todas las posibilidades de acción de una mente humana. Es decir, que funciona para todos y cada uno de los supuestos que un ser humano podría exigir. Es magia, joder. 
Metafóricamente hablando, claro.

El otro día, terminando mi segunda práctica para la asignatura de programación me di cuenta de lo difícil que me resultaba pensar en los algoritmos y el código de según qué ejercicios. Así que, aunque no fue uno de los que más me costó, voy a colgar el código de mi primer juego de ajedrez en Java. Creo que fue el más laborioso, aunque no es ni de lejos un programa que sirva para jugar una partida completa de ajedrez. Pero, joder, me siento orgullosa de este código. 

Si queréis probarlo tenéis que tener la herramienta Eclipse (sección Download, ahora mismo la versión que está es Eclipse Classic 3.6.1). Muy rápida y fácil de bajar y ejecutar.

Enunciado ejercicio 5. Ajedrez
Crear una clase que recibirá como parámetros del método main 2 valores, que se almacenarán en 2 variables de tipo entero, una llamada numeroPeon y otra llamada movimiento. Crear un único array para representar un tablero de ajedrez con la posición inicial de todas las piezas. Imprimir por pantalla el tablero. Implementar el movimiento del peón blanco indicado por numeroPeon (el situado más a la izquierda será el 1, etc.), que avanzará 1 ó 2 casillas según indique la variable movimiento, e imprimir por pantalla la situación final de tablero. Si elnumeroPeon no es un número entre 1 y 8, o movimiento no es igual a 1 ó 2, imprimir por pantalla "Movimiento no válido". Representar: 


-Casillas vacías: símbolos @ y símbolos #, para casillas blancas y negras
respectivamente.
-Casillas ocupadas: inicial del nombre de la pieza que la ocupa, en
mayúscula para las blancas y en minúscula para las negras (ej. T para una
torre blanca, d para una dama negra, etc.).
 

package práctica3ªParte;

public class Ejercicio5 {

    /**
     * @param args
     */
    public static void main(String[] args) {
        // TODO Auto-generated method stub
       
        /*Lo primero que hace es comprobar que se introducen dos  parámetros. Si no es así, el programa lo notificará y se finalizará.*/
        if (args.length>2 || args.length<2){
            System.out.println("Han de introducirse dos parámetros.");
            System.exit(0);
           
        /*Si el número de parámetros introducido es correcto, entonces transformará los parámetros de tipo String a tipo int y los almacenará cada uno en una variable. También crea un array bidimensional de tipo String de 8x8*/
           
        }else{
           
        int numeroPeon= Integer.parseInt(args[0]);
        int movimiento= Integer.parseInt(args[1]);
        String [][] tablero= new String[8][8];
       
        /*Atendiendo a las reglas del ajedrez, sabemos que la primera casilla situada más a la izquierda de cada jugador ha de ser negra y que el rey ha de estar en su color. Planteando que nosotros utilizaramos las piezas negras, la diposición del tablero sería la siguiente.*/
       
        //Piezas blancas frente a nosotros.
        tablero [0][0]= "T";
        tablero [0][1]= "C";
        tablero [0][2]= "A";
        tablero [0][3]= "D";
        tablero [0][4]= "R";
        tablero [0][5]= "A";
        tablero [0][6]= "C";
        tablero [0][7]= "T";
       
        //Peones blancos colocados en sus respectivas posiciones con ayuda de un bucle for.
        for(int j=0; j<8; j++){
            tablero[1][j]= "P";
        }
       
        /*Entre las piezas blancas y las negras hay cuatro filas de casillas vacías. Con ayuda de bucles for inicializamos cada casilla de cada fila con su correspondiente valor.*/
        for (int j=0; j<8; j++){
            tablero[2][j]="@";
            tablero[2][1]="#";
            tablero[2][3]= "#";
            tablero[2][5]="#";
            tablero[2][7]="#";
        }
        for (int j=0; j<8; j++){
            tablero[3][j]="#";
            tablero[3][1]="@";
            tablero[3][3]= "@";
            tablero[3][5]="@";
            tablero[3][7]="@";
        }
       
        for (int j=0; j<8; j++){
            tablero[4][j]="@";
            tablero[4][1]="#";
            tablero[4][3]= "#";
            tablero[4][5]="#";
            tablero[4][7]="#";
        }
        for (int j=0; j<8; j++){
            tablero[5][j]="#";
            tablero[5][1]="@";
            tablero[5][3]= "@";
            tablero[5][5]="@";
            tablero[5][7]="@";
        }
        //Los peones negros son colocados en sus respectivas posiciones con un bucle for.   
        for(int j=0; j<8; j++){
        tablero[6][j]= "p";
        }
        //Piezas negras.
        tablero[7][0]= "t";
        tablero[7][1]="c";
        tablero[7][2]="a";
        tablero[7][3]="d";
        tablero[7][4]="r";
        tablero[7][5]="a";
        tablero[7][6]="c";
        tablero[7][7]="t";
       
        /*El programa se sirve de dos bucles "for" para recorrer todas las posiciones del array. Empieza asignándoles a las dos variables el valor [0][0] y termina cuando asigna la última posición de las filas y las columnas. Imprime por pantalla el tablero de ajedrez con sus posiciones iniciales.*/
        for (int i=0; i
            for (int j=0; j
                System.out.print(tablero[i][j] + "\t");
            }
            System.out.println("");   
        }
        /*Imprime por pantalla un mensaje que separa el tablero inicial del tablero con la jugada*/
        System.out.println("El movimiento de la jugada:");
       
        /*Antes de ejecutar el movimiento, comprueba que los parámetros introducidos son válidos. Si no lo son, lo notifica y se finaliza.*/
        if (numeroPeon>8 || numeroPeon<1){
            System.out.println("Movimiento no válido");
            System.exit(0);
        }
        if (movimiento>2 || movimiento<1){
            System.out.print("Movimiento no válido");
            System.exit(0);
        }
       
        /*Si los parámetros son válidos comprueba qué peón ha de mover y de qué color es la casilla que va a abandonar. Esta comprobación la realiza mirando si el parámetro (al que le restamos una unidad ya que la primera posición de los arrays es "0") es par. Si es par implementamos el movimiento del peón blanco asignando a la casilla que deja vacía el color negro y a la casilla donde se traslada el símbolo del peón*/
        if((numeroPeon-1)%2==0){
            tablero[1][(numeroPeon-1)]="#";
            tablero[1+movimiento][(numeroPeon-1)]="P";
        /*Si el peón no es par implementamos su movimiento asignando a la casilla que deja vacía el color blanco y a la casilla donde se traslada el símbolo del peón.*/
        }else{
            tablero[1][(numeroPeon-1)]="@";
            tablero[1+movimiento][(numeroPeon-1)]="P";
        }
        //Por último, se imprime el tablero por pantalla con el movimiento implementado.
        for (int i=0; i
            for (int j=0; j
                System.out.print(tablero[i][j] + "\t");
            }
            System.out.println("");   
        }
        }
    }
}





Ejecución con parámetros 5 y 2.
 
Nos vemos.

24/10/10

Queer as Folk

ADVERTENCIA:
Artículo libre de spoilers.

Pocos serán los que sepan que, en algunas parte del norte de Inglaterra, existe una expresión dialectal tal que dice así:
"There's nought so queer as folk."
Y menos aún conocerán su significado. Por suerte, yo me encuentro entre los afortunados a los que el destino ha sonreído. Si tú, querido o querida lectora, también conoces su significado, enhorabuena. Sino... no te preocupes, ahora mismo lo comprenderás. Superficialmente, eso sí, porque tendrás que llegar a tus propias conclusiones sin contar con mi inestimable coacción ayuda.
 


"There's nought so queer as folk" viene a significar en nuestro idioma algo así como "No hay nada tan extraño como la gente". Sin embargo, el término "queer", en inglés, es una palabra polisémica. ¿Y a qué no adivináis qué otro significado tiene aparte de "extraño"? Premio, "maricón".
¿Lo habéis adivinado otra vez, verdad? Entre el título de mi entrada de hoy y esa expresión dialectal inglesa hay un juego de palabras. 
Pero... ¿por qué?



Porque Queer as Folk, señoras y señoras, aparte del nombre de mi entrada, es una serie estadounidense producida por Showtime y Temple Street Productions.

"Igual de maricón que el resto del mundo", "Igual de extraño que los demás", ese es, efectivamente, el juego de palabras entre el nombre de la serie y la expresión inglesa antes citada. ¿Y por qué os hablo hoy de ésta serie en particular? ¿Mejor aún, por qué no os hablo de alguna de las series de anime, de los propios mangas, que tanto me han marcado y que tanto me siguen gustando? ¿Por qué no de los títulos de videojuegos que guardo como oro en paño en mi estantería...?

Porque Queer as Folk cuenta una historia diferente. Ha roto el medidor de fuerza e impacto en un tema tan extraño como el que más. Queer as Folk aborda uno de los temas que, aún hoy en día, más siguen preocupando a ese señor de blanco (y otros tantos, por desgracia) que vive en el Vaticano: la HOMOSEXUALIDAD con mayúsculas.
Es una serie transgresora, agresiva, fuerte, extremadamente sexual y con críticas tan duras que serían capaces de rayar un diamante. Presenta la realidad de la vida de un grupo de personas homosexuales tal y como es, sin cortarse un pelo, relatando las peripecias de sus protagonistas en el transcurso de los días en un mundo tan normal como el nuestro.


A pesar de que me encantaría describir detalladamente el intrincado mundo de Queer as Folk ya me he comprometido a no hacer ningún tipo de spoiler, así que voy a limitarme a presentaros a sus ocho protagonistas. Y si alguno de los ilusos presentes esperaba que empezase con otro que no fuese Brian, siento cargarme sus expectativas. Una tiene sus prioridades muy claras.



Brian Kinney
Brian Kinney es el sexo de Pittsburgh, el sexo homosexual de Pittsburgh, y él lo sabe.
Tiene 29 años y es publicista, inteligente, rico y atractivo hasta la saciedad. Su autoestima sólo es superada por su descomunal ego y su elegante y nada disimulada forma de llevar su narcisismo. Vive para sí mismo y no le rinde cuentas a nadie: hace lo que quiere, cuando quiere y con quien quiere. Abusa del alcohol y las drogas, de las noches de fiesta y de los cuartos oscuros de las discotecas y las saunas, y siempre, siempre, llega al trabajo indemne, fresco como una lechuga y enfundado en sus mejores trajes de Armani. Con los hombres, él lleva el control; elige, folla y hasta la próxima, aunque nunca repite con el mismo. Prefiere la honestidad del sexo a la deshonestidad que tarde o temprano conllevan las relaciones y el amor.

Brian es uno de los personajes de mayor impacto en la serie. Ácido, arrogante y descarado, a quien no le importa escupirte su pensamiento en la cara, y quien por ello tiene una gran influencia sobre los demás. 
La repercusión de este personaje es tan fuerte y llega tan lejos que una servidora piensa que Brian es el único hombre sobre la faz de la tierra capaz de hacer desear a una mujer ser un hombre, ser gay, y ser el afortunado amante de Brian Kinney por una noche.




Michael Novotny
Michael Novotny es el mejor amigo de Brian. Se conocen desde la infancia y tienen una relación muy estrecha, tan estrecha que Michael no puede evitar sentir por él una ferviente admiración que, en ocasiones, desemboca en algo más, algo que tiene una chispa sexual muy poco propia de personas que se consideran el uno al otro como hermanos.
Michael tiene 29 años y trabaja en un supermercado, es un soñador y un gran amante de los cómics. Su héroe indiscutible es el Capitán Astro, aunque Brian Kinney siempre ha estado ahí para hacerle sombra gracias a una cualidad que vence a cualquier superpoder: su mera existencia.
Michael es ese chico que tiene cara de bueno, un amigo leal y un apoyo y defensa incondicionales. Tiene una sonrisa preciosa y un corazón muy grande. Frecuenta los bares y discotecas junto a Brian y a sus demás amigos.




Justin Taylor
Justin Taylor representa al adolescente cuya verdadera orientación sexual está a punto de despuntar y salir a la luz. Este joven de tan sólo 17 años florece explosivamente al colocarse por casualidad en el campo de visión de Brian Kinney; es entonces cuando descubre el significado del sexo y se deja llevar por la fantasía del amor. Justin es la lucha y la perseverancia, el no desfallecer, y es quien le da a la expresión "lucha por tus sueños" otro significado. Desde el primer momento en que es consciente de quien es y quién quiere llegar a ser, ni su homófobo padre, ni sus homófobos compañeros, ni el homófobo mundo en que, de repente, parece haberse convertido su vida, podrán pararle los pies. Porque cuando Justin comienza a madurar y a dar forma a sus ideas, ni siquiera Brian Kinney es capaz de detener el torbellino de esa determinación con la que cuentan los jóvenes.




Emmett Honecutt
Emmett Honeycutt nació siendo una diva, siempre prefirió la purpurina a los guantes de boxeo y no siente ningún tipo de remordimiento al admitirlo. Es el compañero de piso de Michael y trabaja en una tienda de ropa. Es extrovertido, valiente y cariñoso, una mezcla que da lugar a un carácter con acento único y diferente. En su armario no hay lugar para la discriminación de colores o cortes, y siempre luce unos modelitos atrevidos que forjan, aún más si cabe, su personalidad. Sin embargo, por muy negras que sean las circunstancias, todos saben que siempre podrán contar con su consejo y el de la tía Lula.




Ted Schmidt
Ted Schmidt es el mayor del grupo, un contable con una vida ordenada y un piso sobriamente decorado que es amante de la opera y de la pornografía. Es un hombre con muy poca autoestima que rara vez consigue ligar con alguien y que se deprime con facilidad. Envidia y desea a Brian en secreto (pero seámos sinceros, ¿quién no?). A pesar de su carácter derrotista, sus amigos siempre intentan animarle para que se atreva a dar el paso, arriesgar y ganar. Ted, sin embargo, intenta mantener lo que ya ha conseguido en su vida.






Lindsay Peterson y Melanie Marcus
Melanie y Lindsay son una pareja lesbiana estable. Melanie es abogada, es dura y fuerte y no aguanta a Brian. Lindsay es marchante de arte, adora pintar y tiene grandes dotes para ello, además de ser quien descubre en Justin a un verdadero artista en ciernes. Ambas son las madres de un preciosos bebé alumbrado por Lindsay, y por ello tienen que luchar día a día con la discriminación homófoba de quienes piensan que dos mujeres son incapaces de sacar adelante un niño. Forman parte de las amistades del grupo de chicos, a quienes se sienten muy unidas. Acostumbran a llevar una vida más ordenada, olvidando las fiestas y excesos de la despreocupada vida de solteras, ya que ahora un bebé depende de ellas.


Debbie Novotny
Debbie es la madre de Michael, una madre muy poco al uso. Es una mujer fuerte, con una mente extremadamente abierta y tolerante, mucho humor y mucha mala leche cuando se requiere. Debbie ve en los amigos de Michael una gran familia de la que cuidar y siente un apego muy especial por todos. Es la única persona capaz de coger por las orejas a Brian y hacerle reflexionar, y la camarera más dicharachera del Dinner. En su casa siempre hay espacio para quien lo necesite, un gran plato de macarrones con atún, y, por supuesto, condones.




_____________________


Sí, indudablemente es una serie que no podéis dejar de ver. Romperá con vuestra visión del mundo hasta el momento. Queer as Folk es una serie que me gustaría recomendarle a todas y cada una de las personas que conozco y que conoceré en el futuro, porque nos acerca de una manera muy humana al mundo de la homosexualidad, tan desconocido para la mayoría, a través de unos personajes muy atrevidos y que, por muy estereotipados que parezcan al primer vistazo, romperán con vuestros esquemas de una u otra forma.


Pero no os fiéis de mi palabra. Comprobadlo por vosotros mismos.

Queer as Folk online


¡Ahí queda!


16/9/10

My code is compiling

Sé que se os van los ojos, pero atendedme un segundito si queréis entender el chiste. Como todos sabréis, los ordenadores no entienden el lenguaje humano, por lo que para que puedan hacer cualquier cosa necesitan que las órdenes acerca de lo que tiene que hacer le sean traducidas a un lenguaje que sí entienda. Para traducir dichas órdenes se puede utilizar un intérprete o un compilador. La principal diferencia entre ellos es que, mientras que el intérprete ejecuta línea a línea (es decir, lee, traduce, lee, traduce...) según se necesite ejecutar ésto o lo otro, el compilador tiene que traducir todo antes de poder ejecutar nada.



La excusa #1 del programador para justificar estar haciendo el vago: "Mi código está compilándose"

-¡Eh, vosotros dos, volved al trabajo!
-¡Estamos compilando!
-Oh. Seguid, seguid.


Y esto fue colgado en las transparencias de las clases magistrales de Programación de la semana pasada. Mi profesor es (con permiso de Nacho) Dios.

2/8/10

Monerías de un pequeño minimo

Hace bastante tiempo que venimos notando la presencia de un ser extraño en la casa. De vez en cuando se oye un suave cascabeleo, un apenas audible "paf" sobre el suelo, o alcanzamos a ver la sombra de un penacho blanco al doblar una esquina, unos finos bigotes transparentes detrás de una puerta, extraños lamentos en forma de trino de pájaro o deformados "croaks" de rana... Hasta que este misterioso ser se cansa de tantas gaitas y zarandajas, y lanza un largo, sonoro y perfecto maullido de gato. Oh, es el inconfundible minino Shinet. Mi pequeña ex-cría de cachorro gatuno reclamando atención.

¡Mímame!

Una de las cosas que más me gustan de Shinet es que no es sólo un gato. Ah no, hasta ahí podíamos llegar... un gato de Bilbao (¡de la misma plaza de Indautxu oyes!), jamás se contentaría con ser sólo un gato. Pía como un pajarillo, croa como una ranita y hace un par de semanas le dio por convertirse en la versión felina de un dálmata. Debe ser que la misma perra-gata que parió a Lluvia (la nueva perrita de Niwa), tuvo también a Shiny.




Como podemos observar en las fotografías, el gato obviamente hacía fuerza para que salieran más manchas y así convertirse en un dálmata completo. Luego... bueno, digamos que
se cansó y no llegó a completar su transformación. Pero porque él quiso, ojo.

Otro de sus caprichos fue el de intentar emular a aquello que casi más le gusta en el mundo (lo que más le gusta soy yo, nunca lo dudeis): el salmón. Quiso convertirse en un alegre pescadito e ir directo a su cuenco para... uhm... ¿degustarse a sí mismo? Por suerte, al final cambió de idea y simplemente se metió en el congelador como un buen pescado congelado. Fuera los anisakis de un plumazo y a conservarse como Walt Disney.


Pero su transformación más exótica fue sin duda aquella en la que le dio por imitar a un boa, una de esas escamosas serpientes reptilianas horripilantes. Y es que mi gato no es sólo un gato, es un verdadero artista. Lo mismo le da por hacer la gallina y ponerse a empollar huevos ficticios que por trotar cual caballo pasillo arriba, pasillo abajo.

Mamá... ¿no quedamos en que sería un gato y no una serpiente blanca?


¡Galliniiiiiiiiiita! x3

Con mi gatito polifacético es imposible aburrirse. Cuánto ingenio derrocha, cuánta creatividad y talento. Para que luego digáis que estoy obsesionada... Pues sabed que todavía me queda mucha lata que dar con Shinet. Tengo preparadas un par de entradas más para que le vayais conociendo en profundidad y llegueis a amarle y adorarle como hacemos todos los seres de esta casa (o casi todos, un 25% de la familia se muestra en estado de rebeldía). Seguría escribiendo y escribiendo y escribiendo sobre él hasta el final de los tiempos, pero desgraciadamente me mira con una cara que claramente expresa un "quiero amor", así que... voy a ir a cubrir sus necesidades.


¡Miau!

6/7/10

¡Proyecto a la vista!

Y una vez más, volvemos a las andadas. Aprovechando esta semanita en la que tenemos la casa para nosotras dos solas (Niwa&me), nos hemos parado a pensar en el viaje a Barcelona y... hemos decidido cosplay, por fin. El tema de este año será Asoiaf, es decir, Canción de Hielo y Fuego (siglas en inglés), una obra de George R. R. Martin de género fantástico-aventuras. Un pequeño resumen aquí.

--Empiezan los Spoilers--


Para los que ya la conocéis un poquito, supongo que entenderéis nuestra elección:



Cersei Lannister


Daenerys Targaryen


La historia, simplificando el argumento a su mínima expresión, es una lucha constante por el Poder. Ése es el punto, la clave de nuestros disfraces.

Por un lado tenemos a Cersei, de la Casa Lannister, que en estos momentos gobierna en Desembarco del Rey a modo de regente de su hijo Tommen. Viuda del Rey Robert Baratheon y madre del difunto Joffrey es... una perra todopoderosa sin escrúpulos que se sirve de su cuerpo y de su mente para conseguir todo aquello que desea. Entre sus logros destaca el haber tenido de amante a su propio hermano, haber dado a luz a tres hijos suyos, haber conspirado en la muerte de su esposo y en la ascensión al poder de su primogénito. Ha retenido a Sansa, propiciado la muerte de Lord Stark de Invernalia, instaurado la Fe Militante, granjeado el odio de muchas de las casas y enemistado con su propia familia. Una joyita, como veis.

Por otro lado tenemos a Daenerys de la Tormenta, la última en la estirpe de los Targaryen, una jovencísima muchacha que ha sido capaz de revivir el fuego de los dragones. Viuda de Khal Drogo, y Khaleesi por derecho propio, organiza su ejército en las Islas del Verano, conquistando ciudades y liberando a los esclavos. Se sirve de su ingenio y de la inestimable ayuda de sus jinetes de sangre para organizar la reconquista de los Siete Reinos. Piensa que el Trono de Hierro debe volver a manos de los Targaryen después de la horrible traición y masacre del Tridente y Desembarco del Rey.


Y, de momento, eso es todo. Iremos de Cersei y de Dany (Niwa de ésta última y yo de aquella primera), y a ver quién es, al final, la que planta su estandarte en la última casilla de este juego de tronos.

1/7/10

Casting a spell


El camino desde Ankra hasta los inicios de la selvática Port Hope, una vez que lo has recorrido unas mil o dos mil veces, termina cansando. Primero hay que atravesar el desierto hacia el oeste, ¡el desierto!, que si no metes Hur no hay dios que aguante las interminables arenas ralentizadoras de velocidad... Y mira que no había cosa que me diera más rabia (de la buena, eh) que ver a Dani con su beggar outfit pavoneandose y haciendo chistes sobre mi semejanza con un caracol paralítico. Por suerte, eso se subsanó al cabo de unas cuantas tardes en Cyclopolis, tumbras, hydras o simplemente recuperando Soul en roots de Liberty. Al poco tiempo mi Gran Hur fue capaz de igualar su pobre y simplón Hur, pero él era un Kina High Lvl y... bueno, si se quitaba las Boh, creo que era capaz de ganarle. Sino, simplemente empatábamos y la habilidad determinaba al ganador de nuestras carreras.

Después de cruzar el desierto (pobrecitos los Shotters que tenían que venir desde Darashia), había que subir una infinidad de escaleras, semi ocultas por las montañanas y llenas de basura en forma de Snakes y Hyenas a las que muchas veces mi Wand of Inferno no lograba arrebatar toda la vida y tenía que volver a gastar 10 de mana para que dejaran de taponar el paso. Oj, como jodía eso. Aunque he de decir que en los teams de tres que íbamos, los Kinas eran muy caballerosos y remataban a los bichejos por mí. Así que, tras eso, sólo teníamos que cruzar un puente en el que Respawneaban dos Smugglers (más pan comido), bajar unas cuantas rocas, bordear el camino y volver a cruzar otro puente bajo el que a veces nos esperaba una Hydra a la que se podía Lurear (¡SORPRESA!).

Esto me recuerda a cuando Jose me llevó de exploración una vez y nos salió. Oh dios, menos mal que llevaba el Utamo porque sino me hubiese tumbado del tremendo Hitazo que nos soltó la muy zorra. No hubo necesidad de palabras, salimos de allí echando leches, con el tremendo bicho verde persiguiéndonos y yo shoteando SD's como una loca (que por cierto, por aquella época ya pasaban de 400+). Al final, Jose decidió aguantarse al mostrenco a base de Exeta Res y Uh's que tanto él como yo tirábamos periódicamente a su char. La hydra no duró mucho visto los tremendos hits que le metía desde la distancia y la inestimable ayuda del Kina de Josito. Pero que miedo pasamos... Aunque muchas tardes después, bajo el puente de mi casa, recordamos aquel día con una sonrisa en los labios.

El caso es que, tras toda esa caminata y los posibles contratiempos a tener en cuenta, llegábamos al Resp de las Hydras custodiado por un par de Elephants y unas cuantas Wasp. Más tirar de varita y de espada y en un segundo nos plantábamos en el lugar, poníamos una Letter abajo diciéndo que esa zona de caza estaba ocupada, tirábamos los Hams al suelo, pillábamos un par de cajitas, cortábamos la hierba con el machete y Nae se iba a traernos Hydras al segundo Shotter y a mí. Y allí podíamos echar toda la noche y parte de la mañana. Terminábamos con ojeras, algún que otro susto en el cuerpo por alguna hydra rebelde y, si la suerte nos sonreía, con un buen Loot a repartir.

__

Si no habeis entendido ni jota, no os preocupeis. Empiezo este mes (MI mes :D) con un pequeño desahogo que tenía guardado muy adentro. Después de haberme pasado casi cuatro años de mi vida utilizando semejante jerga me apetecía AFKearme del mundo y volver a comprobar que este lenguaje no se había oxidado dentro de mí. Y es que veces se echa de menos la realidad que tú mismo construiste una vez, ese punto de encuentro para el que lo único que necesitabas era un ordenador, cascos y micrófono.
Pero no me quejo. Siento que ahora estoy en PZ permanente.


... y no. No pienso explicar nada de nada :d